Por La Vida Moderna
Rutinas de diez pasos, sérums con ingredientes activos, cremas antiedad y videos de «Get Ready With Me» son parte del contenido que millones de niñas consumen diariamente en redes sociales. Lo que para muchos parece una moda inofensiva, hoy preocupa a dermatólogos, psicólogos y especialistas en infancia, quienes advierten sobre el aumento de un fenómeno conocido como cosmeticorexia.

Aunque el término aún no corresponde a un diagnóstico médico oficial, se utiliza para describir la obsesión por alcanzar una piel «perfecta» mediante el uso excesivo o inapropiado de productos cosméticos, especialmente entre niñas y adolescentes. Esta tendencia ha ganado fuerza impulsada por TikTok, Instagram y el marketing dirigido a públicos cada vez más jóvenes.
La presión por verse «perfectas»
Hace apenas unos años, las rutinas de cuidado facial estaban orientadas principalmente a personas adultas. Hoy es frecuente encontrar niñas de entre 9 y 13 años utilizando limpiadores, exfoliantes químicos, sérums con retinol, ácidos exfoliantes y productos antiedad que no fueron diseñados para su tipo de piel.
El fenómeno responde, en gran parte, a la influencia de creadoras de contenido que muestran extensas rutinas de belleza, muchas veces asociando el valor personal con una apariencia impecable. La constante exposición a filtros digitales y estándares de belleza poco realistas puede hacer que niñas con una piel completamente sana perciban defectos donde no los hay.
Los riesgos van más allá de la piel
Los especialistas advierten que el principal problema no siempre es dermatológico, sino también emocional.
El uso de productos con ingredientes activos como retinoides, ácidos glicólicos o exfoliantes puede provocar irritaciones, alergias, dermatitis e incluso alterar la barrera natural de una piel infantil, que aún se encuentra en desarrollo.

Sin embargo, las consecuencias psicológicas pueden ser aún más profundas. La búsqueda constante de una apariencia «perfecta» puede favorecer la ansiedad, disminuir la autoestima y generar una preocupación excesiva por la imagen corporal desde edades muy tempranas.
¿Cómo prevenir la cosmeticorexia?
Los expertos recomiendan que padres, madres y cuidadores acompañen a niñas y adolescentes en el uso de redes sociales y conversen sobre los estándares de belleza que allí se presentan.
También sugieren recordar que una rutina de cuidado facial infantil suele ser mucho más sencilla de lo que muestran los videos virales. En la mayoría de los casos basta con:
- Limpiar el rostro con un producto suave.
- Aplicar una crema hidratante adecuada para la edad.
- Utilizar protector solar diariamente.
- Consultar a un dermatólogo ante problemas específicos como el acné, evitando la automedicación o el uso de productos recomendados por influencers.
Belleza sin presión
La cosmeticorexia abre un debate que va más allá de los cosméticos. También invita a reflexionar sobre cómo las redes sociales están moldeando la autoestima y la percepción corporal de las nuevas generaciones.
Más que prohibir el interés por el cuidado personal, especialistas coinciden en la importancia de promover una relación saludable con la imagen, enseñar pensamiento crítico frente al contenido digital y recordar que una piel sana no tiene por qué ser una piel perfecta.



