Un miedo viral: VPH

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A diario, entre las cuatro paredes de nuestra consulta, se escuchan relatos de diversas mujeres, con distintas edades y experiencias. Sin embargo, hay un hilo conductor que atraviesa casi todas las narrativas: el enorme miedo al Virus del Papiloma Humano (VPH). Este microorganismo se ha vuelto «viral» en todo sentido; a pesar de la abundancia de información y los esfuerzos, su prevención sigue siendo un desafío debido a las altas tasas de transmisión actuales.

En Chile, la norma de salud pública enfatiza el Papanicolaou como la herramienta de tamizaje universal para prevenir el cáncer cervicouterino. Pero, ¿por qué las mujeres le siguen «haciendo el quite»? Las razones son variadas, pero muchas coinciden en experiencias de salud previas que han dejado cicatrices, ya sea por el trato recibido durante el procedimiento o por resultados entregados sin una explicación concreta.

Existe una falta de educación fundamental: pocas veces nos han enseñado nuestra propia anatomía. Comprender dónde está el cuello uterino es clave para entender el examen y disminuir la ansiedad. Explicar con «peras y manzanas» es un pilar básico en salud, especialmente cuando la paciente, a quienes nosotras, con mucho cariño y respeto, llamamos “Saberitas”, entra en un espacio que puede generar sensación de vulnerabilidad al pasar detrás del biombo y descubrirse del ombligo hacia abajo para adoptar la posición ginecológica, una instancia de máxima confianza con la profesional.

A esto se suma la brecha de la espera. En la salud pública chilena, el resultado puede tardar hasta 30 días, mientras que en el sector privado puede estar listo en 24 horas. Esa diferencia de tiempo no es sólo técnica, es tiempo de ansiedad sobre el estado real de nuestras células.

Además, hoy surge una nueva interrogante: «¿qué pasa si mi PAP salió bueno?». Según el MINSAL, generalmente tras los 30 años se suma el test molecular o genotipificación de VPH. Este «trabalenguas» técnico busca detectar si el virus está presente y qué cepa es, con el fin de prevenir lesiones o verrugas genitales; un spoiler necesario, considerando que más del 80% de la población sexualmente activa podría tener este virus en su cuerpo.

Finalmente, aunque el programa de inmunización nacional incluye la vacuna Gardasil en los colegios, rara vez se explica a los padres su verdadero propósito. El empoderamiento en salud femenina nace de entender estos procesos. Dejar de ver la atención ginecológica como un trámite temido y entenderla como un acto de conocimiento propio es el primer paso para una prevención real y consciente.

Por: Saberes, Matronas Concepción.

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Volver a pintar: El arte como refugio y forma de vida

Dejar una carrera estable para dedicarse al arte no es una decisión fácil. Menos aún cuando no hay estudios formales que respalden el camino. Sin embargo, para esta artista, periodista de profesión, fue precisamente esa incertidumbre la que abrió la puerta a una vida más auténtica.

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