El valor del pensamiento crítico frente al avance ininterrumpido de la inteligencia artificial

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En un escenario donde la inteligencia artificial avanza a pasos agigantados y promete transformar cada aspecto de la vida cotidiana, la verdadera diferencia no la marca la adopción desmedida de la tecnología, sino el criterio con el que se utiliza. Para Vicente Daza, ingeniero civil matemático de la Universidad de Concepción que ha trabajado en torno a la inteligencia artificial en programas de universidades, el análisis de este fenómeno no surge desde la teoría abstracta, sino desde la práctica reflexiva y el rigor analítico que le entregó su formación académica.

La Ingeniería Civil Matemática exige validar hipótesis continuamente frente a problemas complejos, un hábito de repaso e introspección que resulta crucial al evaluar las respuestas y los puntos ambiguos de los modelos algorítmicos.

En palabras de Daza, este enfoque analítico se vuelve un pilar vital en la toma de decisiones: frente a herramientas de libre acceso que suelen promocionarse solo por sus beneficios, el mayor dilema ético actual reside en la falta de capacitación. Se prioriza el volumen de producción y el uso desenfrenado por sobre discusiones urgentes como la privacidad, el impacto ambiental, la autoría de los contenidos o el riesgo de reducir a las personas a meros espectadores que confían a ciegas en la máquina.

Esta inquietud se traslada directamente al ámbito educativo. Como docente, Daza observa cómo la inmediatez de la inteligencia artificial puede truncar el proceso de aprendizaje, haciendo que los estudiantes releguen capacidades cognitivas esenciales y reduzcan su tolerancia al fracaso al asumir las respuestas algorítmicas como verdades absolutas. Para abordar este desafío, sostiene que la solución no es prohibir la tecnología, sino integrar las herramientas generativas en el aula bajo la orientación del docente, usándolas como un acompañamiento que potencie el proceso cognitivo y enseñe a validar los resultados de forma ética.

Este compromiso con la integración responsable de la tecnología también se refleja en su trabajo con profesionales de diversas áreas en los programas, como en los Diplomados en Docencia para la Educación de la Universidad de Concepción y el Diplomado en Diseño Instruccional de la Universidad del Desarrollo que se encuentra cursando. A través de estos espacios de formación, constata cómo existe un interés genuino por aprender a utilizar la IA con criterio, impulsado por desafíos normativos como la Ley 21.719 sobre protección de datos personales. 

Para Vicente Daza, proteger el pensamiento crítico, la capacidad de cuestionar y el valor del aprendizaje mediante el ensayo y el error es la clave para asegurar que la inteligencia artificial sea un complemento del desarrollo humano y no un sustituto de nuestra capacidad de razonar.