La iniciativa, desarrollada entre 2024 y 2026 sobre la base de investigaciones previas realizadas entre 2019 y 2022, utiliza inteligencia artificial para certificar el origen y la calidad de la miel, con actividades de cierre realizadas en Lonquimay y Puerto Montt.
Tras varios años de investigación y desarrollo, el proyecto “Automatización de Certificaciones de Miel basada en IA y Cloud Computing para Visualización de Datos desde el Laboratorio al Consumidor”, código IT24I0064, avanza hacia una nueva etapa de transferencia tecnológica y aplicación de sus resultados en el sector apícola.

La iniciativa, correspondiente al Concurso Investigación Tecnológica 2024 de FONDEF IT, tiene como antecedente un proyecto desarrollado entre 2019 y 2022, orientado al desarrollo de un sistema optoelectrónico para la detección y cuantificación de adulteraciones en miel y la determinación de su origen botánico. Sobre esa base, el proyecto actual, con ejecución entre 2024 y 2026, busca ampliar y fortalecer las capacidades de análisis mediante herramientas de inteligencia artificial y computación en la nube.
El objetivo es desarrollar una tecnología capaz de analizar automáticamente el contenido polínico de las mieles, identificar su origen botánico y determinar su grado de pureza y autenticidad, contribuyendo a la detección de posibles adulteraciones.
El director del proyecto e investigador de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Concepción, Juan Pablo Staforelli Vivanco, explicó que la investigación se ha enfocado principalmente en mieles naturales, orgánicas y de procedencia nativa. “Apuntamos, mediante herramientas de inteligencia artificial, a realizar la detección, clasificación y reconocimiento automático del grado de pureza floral y de autenticidad de las mieles”, señaló.

Un trabajo articulado con el sector público
El proyecto se ha desarrollado con la colaboración con el Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP), entidad que ha permitido fortalecer el vínculo con apicultores de distintos territorios del centro y sur del país, tanto en Lonquimay como en Puerto Montt.
Desde INDAP Los Lagos, su directora, Alicia Muñoz Reyes, destacó la relevancia de esta iniciativa para los productores de la región. Según explicó, los resultados permitirán que, en el futuro, los apicultores puedan demostrar la carga floral de sus mieles, identificar su procedencia y respaldar su autenticidad.
Asimismo, valoró el trabajo conjunto entre las universidades y los servicios públicos, considerando que esta articulación permite que el conocimiento generado en el ámbito académico pueda llegar a los usuarios y contribuir al desarrollo de la agricultura en Chile.

Por su parte, Pablo Coelho Caro, director del proyecto e investigador de la Universidad San Sebastián, sede Concepción, destacó la importancia de la experiencia y el vínculo de INDAP con el mundo apícola. “Este conocimiento es fundamental para que el desarrollo tecnológico pueda llegar de mejor manera a los apicultores”, sostuvo.
El investigador agregó que uno de los principales objetivos es que la tecnología se traduzca en un valor agregado para la miel producida por las comunidades, fortaleciendo la economía campesina y las posibilidades de diferenciación de estos productos.
Lonquimay: un territorio clave para la investigación
Una de las actividades de cierre del proyecto se realizó en Lonquimay, territorio escogido por sus características geográficas y naturales, particularmente por tratarse de una zona cordillerana que reúne condiciones de interés para el análisis y la certificación de las mieles.

Para Staforelli, esta jornada constituyó un hito relevante dentro del proceso de investigación y desarrollo. El investigador explicó que el desafío actual es avanzar hacia la transferencia, masificación e implementación efectiva de la tecnología, de manera que sus beneficios puedan llegar a los agricultores y a la comunidad.
La actividad también permitió recoger las impresiones de productores locales, quienes valoraron la posibilidad de contar con herramientas que permitan conocer con mayor precisión la composición y calidad de sus productos.
Uno de ellos fue Willy Fahrenkrog Butendieck , productor del apiario Mieles Cordillera, quien señaló que este tipo de iniciativas puede contribuir a determinar con exactitud la calidad de la miel, sus componentes y beneficios, además de certificar que se trata de un producto natural y libre de adulteraciones. El apicultor cuenta con alrededor de 15 años de experiencia en el rubro y actualmente trabaja con aproximadamente 75 colmenas.
Puerto Montt: proyección y transferencia tecnológica
La segunda actividad de cierre se desarrolló posteriormente en Puerto Montt, donde se puso en valor el trabajo realizado y la importancia de continuar avanzando hacia una implementación concreta de los resultados.
De acuerdo con la presentación del proyecto, la plataforma de monitoreo de software en la nube corresponde a un bien público y se contempla su transferencia, en una primera etapa, a las oficinas regionales de INDAP, para posteriormente contribuir a su masificación a través del Ministerio de Agricultura.

La solución busca que los apicultores puedan certificar la pureza y el origen botánico de sus productos, en concordancia con la normativa vigente y los requisitos asociados a la exportación de miel. Para ello, los resultados de los análisis podrán ser incorporados a una plataforma web pública, facilitando el acceso a información sobre la composición y autenticidad de las mieles.
De esta manera, el proyecto busca conectar la investigación aplicada, la inteligencia artificial y las necesidades del sector productivo, generando herramientas que aporten al desarrollo científico y tecnológico, así como al fortalecimiento de la agricultura y la economía campesina.



