Lo que comenzó como una inquietud personal terminó convirtiéndose en un emprendimiento con propósito; Twax Organic Waves . Dos jóvenes surfistas chilenos desarrollaron una cera para tablas elaborada con ingredientes naturales, con el objetivo de reducir la contaminación que generan los productos tradicionales derivados del petróleo.
Para quienes practican surf, aplicar cera sobre la tabla es un paso indispensable antes de entrar al mar. Sin embargo, pocas personas conocen que la mayoría de estas ceras están fabricadas con derivados del petróleo, materiales que con el uso se desprenden y terminan contaminando el océano.
Fue precisamente esa contradicción la que motivó a Natalia y Matías a buscar una alternativa más amigable con el medio ambiente. «Nos encantaba estar en contacto con la naturaleza, pero al mismo tiempo nos dimos cuenta de que estábamos contribuyendo a contaminarla. Eso nos hacía mucho ruido», relatan.

Una solución nacida desde la experiencia
La idea surgió mientras ambos reciclaban de forma artesanal los restos de cera que retiraban de sus tablas. Utilizando un recipiente, una olla y hasta un calcetín para filtrar la arena, lograban fabricar nuevas barras de cera.
Sin embargo, rápidamente comprendieron que el problema seguía siendo el mismo: aunque reciclaban el producto, esté continuaba siendo un derivado del petróleo que terminaba en el mar.
Fue entonces cuando decidieron desarrollar una fórmula completamente diferente.»Nos preguntamos si existiría una alternativa natural, pero no encontramos ninguna disponible en Chile. Ahí nació el desafío de crearla nosotros mismos.»
Más de 300 pruebas para llegar al resultado
El camino no fue sencillo. Durante cerca de dos años realizaron decenas de pruebas con distintos ingredientes naturales, evaluando aspectos como adherencia, resistencia y duración sobre la tabla.
Las primeras evaluaciones fueron realizadas por ellos mismos y por amigos surfistas, incluyendo deportistas que competían a nivel nacional y que entregaban retroalimentación constante para mejorar el producto.
Con el tiempo comenzaron a apoyarse también en herramientas de inteligencia artificial para optimizar las formulaciones y acelerar el proceso de desarrollo.

Hasta hoy han desarrollado alrededor de 109 formulaciones distintas y elaborado más de 300 prototipos, en una búsqueda permanente por perfeccionar el producto.
Del proyecto personal al emprendimiento
Lo que comenzó como una solución para uso propio fue despertando el interés de otros surfistas. Amigos empezaron a solicitar la cera y, poco a poco, comprendieron que el problema trascendía su círculo cercano.
«No era solo un problema nuestro. Si cada surfista utiliza cera derivada del petróleo, estamos hablando de un impacto que ocurre en playas de todo el mundo.»
Ese convencimiento los llevó a formalizar la empresa durante 2024 y comenzar a postular a fondos de innovación para continuar desarrollando la tecnología.
Cuando el cambio climático también desafía la innovación
Uno de los mayores obstáculos apareció durante el último verano.
Las altas temperaturas afectaron la estabilidad de la fórmula elaborada con ingredientes naturales, obligando al equipo a detener las ventas para rediseñar completamente el producto.
Lejos de continuar comercializando una cera que no cumplía con sus estándares de calidad, decidieron asumir las pérdidas, realizar devoluciones y concentrarse en mejorar la formulación.
Actualmente cuentan con una versión optimizada para las condiciones de invierno y trabajan en una nueva fórmula capaz de soportar las altas temperaturas del verano.

Ciencia para un producto más sostenible
El siguiente desafío consiste en validar científicamente el desempeño de la cera mediante ensayos de laboratorio.
Para ello buscan acceder a financiamiento y establecer colaboraciones con instituciones de investigación, lo que permitirá acelerar el desarrollo y reducir la dependencia de pruebas realizadas directamente en el mar.
Su objetivo es contar con un producto cada vez más estable y competitivo, sin perder el sello que dio origen al proyecto: ofrecer una alternativa sustentable para quienes disfrutan del océano.
«Sabemos que todavía podemos mejorar. Quizás hoy no tenemos la mejor cera del mundo, pero queremos construir la mejor cera para el mundo.»
En un contexto donde la sostenibilidad comienza a transformarse en un eje central para la innovación, este emprendimiento demuestra que muchas veces las mejores soluciones nacen desde la experiencia cotidiana y la convicción de que pequeños cambios pueden generar un impacto mucho mayor de lo que imaginamos.



