El Kéfir, es una bebida láctea fermentada parecido a un yogurt líquido, se obtiene a partir de gránulos de kéfir (una combinación natural de bacterias beneficiosas y levaduras) Tradicionalmente se elabora con leche entera , ya que su contenido de lactosa sirve como alimento para estos microorganismos y su contenido de grasa y proteínas permite una fermentación más estable y otorga la consistencia cremosa característica del producto.
En los últimos años, el kéfir se ha posicionado como un alimento fermentado de gran valor nutricional, gracias a sus múltiples beneficios para el bienestar general. Su principal aporte radica en su contenido de probióticos, microorganismos vivos que contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal, fortalecen el sistema inmune y complementan una alimentación saludable.

Principales propiedades nutricionales y funcionales
1. Rico en probióticos
El kéfir contiene una amplia diversidad de bacterias beneficiosas que ayudan a equilibrar la microbiota intestinal, favoreciendo una digestión más eficiente y una mejor absorción de nutrientes.
2. Apoyo al sistema digestivo
Su consumo regular puede ayudar a mejorar síntomas como distensión abdominal (hinchazón), tránsito intestinal irregular y molestias digestivas. Además, muchas personas con intolerancia a la lactosa lo toleran mejor que la leche, ya que gran parte de la lactosa se degrada durante la fermentación.
3. Refuerzo del sistema inmune
Una microbiota intestinal saludable está relacionada con un sistema inmunológico más fuerte. Los probióticos del kéfir contribuyen a mejorar las defensas de manera natural.
4. Fuente de nutrientes esenciales
El kéfir aporta proteínas de buena calidad, calcio, fósforo, vitaminas del complejo B y compuestos antioxidantes, especialmente cuando se consume en su versión natural y sin azúcares añadidos.
5. Potencial efecto antiinflamatorio
Algunos estudios sugieren que el consumo habitual de kéfir podría ayudar a reducir procesos inflamatorios y mejorar la salud metabólica.
¿Cómo incorporarlo en la alimentación?
El kéfir puede integrarse fácilmente en la alimentación diaria, ya sea como colación en reemplazo del yogurt, en batidos junto a frutas o acompañado de avena en el desayuno. Se recomienda comenzar con pequeñas cantidades e incorporarlo de manera progresiva, especialmente en personas que no están habituadas al consumo de alimentos fermentados, ya que su sabor ácido puede resultar intenso al inicio.



