2026 se perfila como un año intenso y decisivo para Anne Hathaway, una de las actrices más versátiles y respetadas de Hollywood. Lejos de limitarse a un solo tipo de papel, Hathaway ha consolidado una agenda cinematográfica cargada de proyectos que abarcan desde grandes sagas hasta cine independiente de autor, lo que la convierte en una figura indisociable del cine contemporáneo.
La prensa especializada ha destacado que Hathaway protagonizará al menos seis largometrajes a lo largo del año, muchos de ellos en producciones muy esperadas por público y crítica.
Una de las apuestas que despierta mayor expectativa es la secuela de The Devil Wears Prada, titulada The Devil Wears Prada 2, en la cual la actriz vuelve a interpretar a Andy Sachs junto a Meryl Streep y Emily Blunt. Esta continuación de una de las comedias más queridas de los últimos años promete explorar nuevos desafíos en la industria de la moda y los medios.

Por otro lado, Hathaway se adentra en la épica mitológica de la mano de Christopher Nolan con The Odyssey, una adaptación cinematográfica de la clásica epopeya de Homero, donde interpreta a Penélope. Este proyecto la sitúa dentro de una narrativa ambiciosa, compartiendo cartel con figuras como Matt Damon, Zendaya y Robert Pattinson.
La carrera de Hathaway en 2026 también abrazará géneros diversos:
• Mother Mary, un drama dirigido por David Lowery, que promete explorar temas de identidad y fama con un enfoque introspectivo y emotivo.
• Flowervale Street, una historia de ciencia ficción y misterio, en la que Hathaway se mueve en territorios narrativos más arriesgados.
• Verity, la adaptación cinematográfica del bestseller de Colleen Hoover, supone una incursión en el thriller psicológico junto a Dakota Johnson.
• Y el regreso de The Princess Diaries 3, que reactivará la nostalgia para quienes crecieron con la icónica saga.
Este abanico de papeles —que va desde la comedia y el drama hasta la épica y la ciencia ficción— proyecta a Hathaway como una figura capaz de conectar con audiencias muy diversas y de cruzar generaciones. No es sólo una demostración de su capacidad actoral, sino también de una estrategia cinematográfica que privilegia la amplitud de registros sin perder la calidad.
En un momento en que el cine busca mantenerse relevante frente a otras plataformas narrativas, la presencia de talentos como Anne Hathaway, con múltiples proyectos de alto perfil y géneros variados, es una señal de que el medio cinematográfico continúa reinventándose y encontrando espacios para historias potentes.2026 será, sin duda, un año para ver y volver a ver el cine en pantalla grande —y con Hathaway en el centro de muchas de esas historias.



