Vindictia: La autora penquista que revoluciona el romantasy oscuro en Chile

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Desde Concepción, la autora chilena que subvierte las reglas editoriales combinando el diseño ambiental, el romance oscuro y una apuesta decidida por la autogestión. «El momento correcto no existe, hay que dejar de esperar», asegura tras publicar su quinta novela.

Por: Karen Ruales Chalco

Concepción es mundialmente conocida como una tierra de poetas, rockeros y folcloristas. Sin embargo, en los rincones de la web y en las ferias literarias locales, una fuerza creativa está reescribiendo el panorama desde las sombras de la fantasía oscura. Se hace llamar Vindictia, un pseudónimo de raíces latinas que significa «venganza». «Para mí es un pilar de vida, que todo lo malo debe pagarse, y es la base de todas mis historias», confiesa en una íntima entrevista. Con cinco libros publicados a su haber y una comunidad devota en Instagram, esta autora penquista se ha consolidado como un referente de la autopublicación en el Cono Sur.

Pero el camino de Vindictia hacia el éxito literario no comenzó de la forma tradicional.

El efecto Tolkien y la chispa del fanfiction

A diferencia de otros autores que crecieron devorando clásicos, Vindictia confiesa que su relación con los libros tuvo un inicio poco afín. «Odié los libros durante toda mi infancia, me cargaba el plan lector de mi colegio y nunca leí un libro completo, porque todos eran clásicos complicados», revela sin rodeos.

La magia ocurrió en una sala de cine. Ver la adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos encendió una chispa irreversible: el deseo insaciable de saber más sobre elfos y la Tierra Media de J.R.R. Tolkien.

Esa fascinación la llevó directo al universo del fanfiction, donde no solo encontró refugio y lecturas afines durante su adolescencia, sino también a sus mejores amigas actuales, con quienes compartía el fervor por las historias. Más tarde, autoras norteamericanas como J.R. Ward y Sherrilyn Kenyon la introdujeron de lleno en las extensas sagas de romance sobrenatural, vampiros e inmortales.

El paso de lectora a escritora fue una consecuencia natural de su propia exigencia. «Comencé a escribir cuando en las historias que leía no encontraba lo que quería. Cuando la trama iba hacia un lado que no me gustaba, busqué la manera de escribir lo que yo misma buscaba», explica.

Del plano a la página

Su formación en diseño ambiental le permite construir la arquitectura de sus novelas desde una perspectiva espacial única: «Me enseñó a darle espacios convencionales a mis personajes. La creación de ciudades específicas, los espacios diseñados para que existan en sus propios lugares». Curiosamente, aunque escribe desde el sur de Chile, la geografía local no tiñe sus páginas. «Me gusta mucho mi país, pero casi nada está vinculado a esta tierra. Es todo lejos de aquí, en mundos apartes creados en mi cabeza».

Además de escribir, Vindictia lidera una PYME de papelería y fantasía llamada Luar, rincón de libros, trabaja para la tienda Hecho en Conce y se desempeña en talleres de encuadernación y corte láser. Todo este ecosistema de comercio local le permite diseñar, gestionar y regalar a sus lectores su propio merchandising personalizado en cada compra, cerrando un círculo creativo impecable.

Autopublicación: Sin intermediarios y bajo sus propias reglas

En una industria editorial donde los grandes sellos suelen quedarse con la mayor parte del pastel, Vindictia tomó la valiente decisión de convertirse en autora independiente, gestionando desde el ISBN hasta la distribución y las ventas de sus libros.

«Me gusta controlar mis finanzas», afirma con seguridad. «Las editoriales, las distribuidoras y las librerías van a tomar una tajada de un trabajo que hiciste sola. A mí me gusta saber a dónde van y quién tiene mis libros, cuánto puedo ganar y cuánto puedo invertir».

Sin embargo, el camino de la autopublicación no está libre de espinas. Para ella, el mayor dolor de cabeza logístico son las imprentas: «Siempre son un conflicto por los tiempos. Nunca puedes gestionar eventos o participar en ferias con total seguridad, porque nunca te dicen la fecha exacta en que te entregarán tu trabajo».

A pesar de las dificultades, la recompensa es inmediata y se traduce en el cariño de una comunidad digital que ya trata a sus personajes como si fueran personas reales, enviándole mensajes cotidianos del tipo «esto es tan Ani y los niños» al reconocer las personalidades de su aclamada Serie Lunar.

Lo que viene: Dioses perdidos y un consejo de oro

Actualmente, la autora promociona su última novela, El contenedor del Dios de las Cenizas, el primer tomo de la trilogía Los dioses perdidos. A diferencia de sus trabajos anteriores sobre licántropos y vampiros, este universo presenta personajes innatos, deidades sin cuerpo, protagonizados por Aresh y Claud, bajo el dinámico tropo de enemies to lovers. Sin hacer spoilers, Vindictia adelanta un poco sobre la segunda entrega: «La guerra misma entre los dos reinos, el reencuentro familiar de Aresh y el movimiento de su destino y trato con Kalbraku, su dios interior».

Para cerrar, Vindictia envía un mensaje contundente a aquellos autores temen dar el salto a la autopublicación: «No sigan esperando. Eso de esperar el momento correcto es realmente perjudicial, porque van a pasar los años y seguirán esperando la perfección. Yo me puse metas de tiempo y ahora no me arrepiendo de haberlo hecho. Caí en excelentes manos que me ayudaron a crecer».

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El periodismo cultural tiene hitos que son imposibles de ignorar, y el regreso de la troupe más irreverente de la televisión chilena a los escenarios locales es, sin duda, uno de ellos. Tras el trago amargo que significó la obligada reprogramación de su gira nacional “Radio Guaripolo II”—originalmente pactada para el mes de junio—, el universo de 31 Minutos ha demostrado que su arrastre está más vivo que nunca. 

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