En un escenario marcado por la crisis hídrica, el cambio climático y las recientes emergencias socioambientales, como los incendios forestales que afectan al sur de Chile, el proyecto SIMOL 2 emerge como una iniciativa para fortalecer la gestión comunitaria del agua desde los territorios.
SIMOL, Sistema de Monitoreo Local del Agua, nace en 2019 como un proyecto de investigación impulsado por la Universidad de Concepción, a través del equipo de Noelia Carrasco, junto a la Unión Comunal de APR de Ránquil, la Dirección General de Aguas (DGA) y la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH). Su primera versión, desarrollada en plena pandemia durante 2020 y 2021, respondió a una necesidad concreta: la falta de herramientas locales que permitieran a los Sistemas de Agua Potable Rural (APR) producir información situada, útil y legitimada para participar activamente en la gestión de cuencas.

La iniciativa se articuló menciona Tatiana Troncoso en un contexto marcado por tres hitos relevantes: el ingreso al Congreso del proyecto de ley sobre Gestión Integrada de Cuencas, la implementación del Acuerdo Voluntario de Gestión de Cuencas en Ránquil, territorio estratégico por su actividad forestal y escasez hídrica, y la invisibilización histórica de los APR como actores clave en estos procesos. Frente a ello, SIMOL propuso un modelo de monitoreo que integrara evidencia científica y saberes ambientales locales, reconociendo al agua como un bien común y un derecho humano.
SIMOL 1 se construyó de manera participativa, mediante diagnósticos comunitarios, mapeo de actores e indicadores locales asociados a siete dimensiones clave, los 7 componentes o variables, cada uno con indicadores y rutas de acción.que aborda SIMOL 1 son:

A través de un sistema simple y flexible, agrega Tatiana, donde cada cada comité puede seleccionar la variable o componente que le parezca importante usar como punto de partida, basado en colores que reflejan distintos estados, donde ocupamos metáfora del semáforo, verde, amarillo y rojo, la herramienta permitió a los APR reconocer su situación actual y proyectar rutas de acción, sin imponer modelos rígidos.
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto fue su enfoque inclusivo relata Tatiana: SIMOL se transformó también en un audiolibro, permitiendo el acceso a personas con discapacidad visual, y amplió su alcance a los llamados Sistemas de Agua Rural (AR), aún más precarizados y muchas veces fuera de la institucionalidad formal.

Hoy, esa experiencia evoluciona hacia SIMOL 2, un proyecto de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+i) que busca escalar el modelo desde lo comunal a lo regional, sin perder su anclaje territorial. La nueva etapa trabaja con asociaciones provinciales de APR de Itata y Punilla, además de la Subdirección de Servicios Sanitarios Rurales de Ñuble, integrando a dirigencias, operadores y secretarías en un proceso de co-diseño indica Tatiana.
SIMOL 2 avanza hacia una versión digital de la herramienta, incorporando tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, no para reemplazar el criterio comunitario o institucional, sino como un apoyo para ordenar información fragmentada, facilitar el acceso a normativas, generar orientaciones prácticas y reducir la sobrecarga administrativa que enfrentan los APR. Diseñando interfaces y dinámicas de interacción comprensibles para usuarios, construir un sistema de monitoreo multinivel que favorezca la gobernanza del agua.
Actualmente, el proyecto se encuentra en su primera fase, conformando el núcleo de trabajo y desarrollando talleres participativos. Este proceso se ha visto impactado por los incendios forestales que afectan a la región, con al menos 14 APR dañados en distintos grados de acuerdo a nuestros registros, situación que ha abierto nuevas reflexiones sobre cómo SIMOL puede integrar variables de emergencia y resiliencia en su diseño.

El equipo interdisciplinario que impulsa SIMOL 2, integrado por antropólogos, ingenieros, historiadores, abogados y profesionales del territorio, apuesta por generar valor público a través de información situada, legitimada por las comunidades y útil para la toma de decisiones, fortaleciendo así la gobernanza del agua en un contexto de crisis climática.
Con una duración de dos años, SIMOL 2 proyecta no solo consolidarse a nivel regional, sino también abrir el diálogo con otros territorios del país, aportando a una gestión del agua más justa, participativa y sostenible, donde las comunidades rurales no solo sean usuarias, sino protagonistas.



