En una ciudad donde el rock es parte de la identidad, hablar de historia también es hablar de nombres que dejaron huella. Uno de ellos es Holocausto, agrupación que marcó los años 80 en Concepción y que hoy vuelve a los escenarios con la misma convicción de sus inicios.
Aunque su consolidación ocurre en plena década del 80, el origen de la banda se remonta a años previos, cuando sus integrantes transitaban por distintos proyectos musicales, desde el rock progresivo hasta el folk rock. Sin embargo, ese camino no terminaba de representar lo que buscaban.
La decisión fue clara: hacer rock
Así comenzó un proceso silencioso pero clave. Junto al baterista Roberto “Gusano” Martínez, se suma el bajista Juan Carlos Parada y, durante cerca de un año, el grupo se dedica a ensayar y construir un sonido propio antes de salir a escena. La formación se completa con la llegada de Marcelo “Poroto” Rodríguez en la voz, dando forma definitiva a la banda hacia 1983.

Desde entonces, Holocausto definió una identidad que se mantendría en el tiempo: una mezcla de hard rock setentero y rock progresivo, con influencias de Led Zeppelin, Deep Purple, Yes y Rush. En una época donde predominaba un sonido más estandarizado y cercano al pop, la banda optó por mantener una línea propia, más ligada a la potencia y a la exploración musical.
Sus letras también marcaron una diferencia. Lejos de lo evidente, incorporaron tempranamente temáticas ambientales, poco abordadas en Chile en esos años. Canciones inspiradas en hechos como el Desastre de Chernobyl daban cuenta de una preocupación por el entorno y el contexto social desde una mirada distinta.
Tras una pausa que se extendió durante los años 90, el regreso de la banda ocurrió casi por casualidad en 2020, durante una presentación vinculada a la historia del rock penquista en la Universidad de Concepción. Lo que comenzó como un reencuentro puntual terminó reactivando el proyecto: el público recordaba las canciones, las coreaba y respondía con entusiasmo.Instancia en que Felipe Baesler se sumó a la banda.
Ese momento marcó un nuevo ciclo. La banda volvió a tocar, lanzó nuevo material y hoy proyecta un tercer disco, manteniendo una relación activa con músicos jóvenes y nuevas escenas.
Su participación en el REC Rock en Conce no solo representa un nuevo escenario, sino también un reconocimiento a su trayectoria dentro de la historia musical de la ciudad.

En un contexto donde la música cambia constantemente, Holocausto observa el presente con una mirada abierta: reconocen la diversidad de estilos, pero también ven cómo muchas bandas actuales —especialmente en la escena indie— mantienen influencias de décadas anteriores. A la vez, destacan un salto importante en el nivel técnico de los músicos, impulsado por el acceso a herramientas y formación.
Aun así, hay algo que permanece intacto: la motivación.
Porque más allá del tiempo, los escenarios o las generaciones, hay historias que siguen vivas. Y en el caso de Holocausto, el rock no es solo memoria: es presente.



