El Clóset de Julieta, una iniciativa local que ha demostrado su fortaleza y versatilidad a lo largo de los años, relata su travesía durante la pandemia y más allá, con 13 años de trayectoria, conversamos con su fundadora, Patricia de Bernardi.

La entrevistada comienza reflexionando sobre los obstáculos enfrentados durante la pandemia y el estallido social, eventos que sacudieron a la región del Bío Bío. Sin embargo, el Clóset de Julieta perseveró, organizando su evento anual con estrategias de seguridad y apoyando a pequeños emprendedores locales.
Cuando la pandemia cerró los predios feriales, la iniciativa se adaptó rápidamente al entorno digital, lanzando su primer Clóset de Julieta en línea. Aunque fue un desafío para muchos emprendedores, el evento resultó ser un éxito, destacando la importancia de la adaptación en tiempos de cambio. A medida que las restricciones comenzaron a disminuir, el Clóset de Julieta volvió gradualmente a la presencialidad, implementando estrictas medidas de seguridad para garantizar la salud de los participantes.
A pesar de los temores iniciales, el evento se llevó a cabo con éxito, demostrando la resiliencia de la iniciativa y su compromiso con la seguridad de la comunidad. La entrevistada también comparte cómo ha involucrado a su familia en el negocio, destacando el papel activo de su hija en la organización y promoción del evento. Esta colaboración familiar ha fortalecido aún más el vínculo entre la comunidad y el Clóset de Julieta.
La familia
En una historia que destaca el valor del trabajo en equipo y la colaboración familiar, la fundadora del Clóset de Julieta comparte cómo ha involucrado a sus hijos en el negocio y cómo sus hijas Camila, Relacionadora Publica especialista en marketing y Amaia , han asumido distintos papeles de acuerdo a sus talentos que han sido cruciales en la evolución de la empresa.
La fundadora relata cómo, desde una edad temprana, ha incentivado la participación de sus hijos en las diversas facetas del negocio, desde tareas operativas hasta decisiones estratégicas. Sin embargo, destaca el caso de Camila que hoy apoya la vinculación con empresas y Amaia , quien decidió dar un paso adicional el año pasado al caracterizar a «Julieta», un personaje central en la marca. Amaia se sumó al deseo de muchos de encarnar a Julieta, un deseo que en un principio fue tomado con ligereza, pero que luego se convirtió en una realidad sorprendente.
La joven se caracterizó a sí misma basándose en una ilustración de Julieta, aportando su propio estilo y personalidad al personaje. Este gesto no solo fue una sorpresa para la fundadora, sino que también fue muy bien recibido por la comunidad. Además de su participación en la caracterización de Julieta, Amaia también ha asumido responsabilidades apoyando a la agencia de comunicaciones en las redes sociales del Clóset de Julieta. Su habilidad para conectar con su generación y su interés en las tendencias actuales han sido clave para llevar el negocio a nuevas alturas.
El futuro

Con una mirada hacia el futuro, la fundadora del Clóset de Julieta revela planes para expandir la iniciativa a nuevas regiones, aunque reconoce los desafíos que esto puede presentar. Sin embargo, está decidida a seguir adelante, con la determinación de ofrecer a los consumidores una experiencia única y apoyar a los emprendedores locales en el camino, esta instancia capacita de manera previa a los expositores y entrega herramientas concretas de fácil implementación para sus marcas junto con entretenidos Networkings.
En un mundo en constante cambio, el Clóset de Julieta continúa siendo un faro de esperanza y resiliencia, demostrando que, incluso en los momentos más difíciles, el espíritu emprendedor puede prevalecer. “Hoy en día sí estoy contenta porque hay gente que me dice, me escriben, estoy esperando que sea el clóset de Julieta. Porque trabajamos con mucho cariño y generamos ese espacio de vinculación y de comercialización”, indicó Patricia De Bernardi.



